Cuídate. Hazlo tú misma (DIY)

Hoy vamos a hablar de la importancia de la hidratación del cuerpo desde el interior hacia afuera y de limpiar profundamente nuestra piel para mantenerla joven, fresca y con ese brillo saludable que todas deseamos. Pero no sólo para estar bellas y bien cuidadas sino para estar y sentirnos sanas.

En este post vamos a focalizarnos en el cuidado del rostro, de cómo podemos purificarlo y rejuvenecerlo. Pero sobretodo, de cómo hacerlo al estilo profesional en casa, nosotras mismas.

  1. Vamos a necesitar un litro y medio de agua potable embotellada 
  2. Los siguientes productos de tratamiento facial: una crema limpiadora, 
  3. un exfoliante, 
  4. una sauna facial, 
  5. un serum iluminador anti envejecimiento 
  6. y una crema hidratante y o con más propiedades, según nuestro tipo de piel.

Con el paso del tiempo la piel del cuerpo evoluciona y hay que entender esta revolución. En especial la de la cara, cuello y escote son altamente delicadas y sensibles por eso debemos tratarlas adecuadamente para tener unos resultados óptimos. Si la cuidamos bien, vamos a obtener una piel fina, firme, iluminada y aterciopelada como el pétalo de una rosa.

Al levantarnos por la mañana y en ayunas nos tomamos un vaso de agua. Nos ayuda a activar nuestro cuerpo y ayuda a la eliminación de toxinas. Beber agua tiene un efecto detox. Yo bebo el algua de Solan de Cabras por ser fuente de vida y conocida por ser de manantial medicinal. Es mi favorita  y además la marca tiene la versión responsable con el cáncer de mama. Con lo que beberla cobra aún más sentido ya que soy mujer y me gustan las marcas que nos cuidan. El litro y medio de agua nos lo tomaremos a lo largo de ese día de nutrición, purificación y limpieza facial. Pero hay que tomar esta cantidad de referencia todos lados s días para sentirnos bien y tener bien hidratado todo el cuerpo. Se recomienda tomar otro vaso de agua antes de cada una de las 4 comidas principales, otro antes de acostarnos y otro después de hacer algo de ejercicio.

Bien pues una vez aclarada la rutina de nutrición y detox a base de agua, podemos pasar al cuidado del rostro.

Este tipo de tratamiento purificante intensivo con sauna se puede hacer una vez a la semana. Los demás días podemos lavar el rostro utilizando un jabón facial y sérum hidratante. También es bastante recomendable que al menos una vez cada dos meses o una al mes, acudamos a un centro especializado para hacernos una limpieza y un masaje facial. Todo ello aumenta la efectividad de lo que estamos tratando de alcanzar. 

  
En casa, que es donde más nos cuidamos, lo primero que vamos a hacer es una limpieza de la piel con la crema limpiadora facial. Yo utilizo la máscara reequilibrante Purité de Orlane Paris. La aplico por todo el rostro evitando la zona del contorno de los ojos y labios. La dejamos actuar 10 o 15 minutos y la retiramos suavemente con una toalla caliente.

   

  
El segundo paso es la sauna facial. La que yo utilizo es de Silver Crest. Utilizar la sauna para el cuidado personal del rostro es básico para abrir y limpiar los poros de la piel. La mía tiene dos regulaciones y puedo escoger el tiempo de exposición entre 5 y 15 minutos. Escojo 15 a la posición media (ni muy fuerte ni muy suave). Sobretodo es muy importante que no tenemos que sentir que la piel quema.
Una vez terminado este paso, nos secamos la cara con golpecitos suaves con una toalla limpia. 

  
Y el tercer paso es la exfoliación. Para ello uno de mis productos favorito es la crema de microgranos con extracto de mimosa tenuiflora de Clarins, que suaviza la piel finamente y se lleva las impurezas y células muertas, revitalizando nuestra piel. 

   
En este momento ya habremos limpiado la piel en profundidad y ahora vamos a hidratarla. Este paso consiste en aplicar un serum. Yo utilizo el Hidra Beauty micro serum de Chanel. Este serum es fantástico, se absorbe rápidamente, la piel queda hidratada con luminosidad y lo más importante, no deja brillos en la piel. Es un producto del que te enamoras porqué sientes que te cuida y mima la piel.

  
Y por último, nos queda aplicar la crema facial según las necesidades de nuestra piel. Hay que tener en cuenta la edad de cada una, los efectos del sol, necesidades especiales como un extra de hidratación, tratamiento anti arrugas, lifting, remodeladora… Yo uso la crema hidratante de Estée Lauder por mi edad (32) y una necesidad normal de hidratación.

Un truco: Si aplicamos las cremas hidratantes (después de realizar la limpieza profunda) a la tarde, al llegar de la oficina aumentamos los efectos de éstas pues sus principios activos trabajan más horas que si sólo las aplicamos antes de acostarse.

 A esta hora, ya habiendo cenado, y antes de acostarme me toca tomarme mi vaso de agua para ayudar a mis riñones a filtrar mejor. ¡No os olvidéis de tomaros el vuestro!

  
Y hasta aquí el ritual de belleza que publico todos los martes.

Deseo que os haya gustado y os espero  el jueves con un sorprendente post de moda. 

Que tengáis buenas y bellas noches rejuvenecedoras.

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